5 consejos para mantener la piel hidratada en invierno

Protégete del frío. Abrígate bien, pero cuidado con la lana, en fricción con la piel puede irritarla. Utiliza camisetas de algodón o cualquier otra fibra para evitar que la lana entre en contacto directo con la piel.
  1. En casa, no pongas la calefacción al máximo. Si al levantarte tienes las mucosas secas posiblemente necesites humidificar el ambiente. Puedes comprarte un humidificador o, si prefieres, pon un recipiente con agua debajo del radiador del dormitorio.
  2. Evita ducharte demasiado. Hay pocas cosas tan relajantes y reconfortantes como un baño caliente después del trabajo. Sin embargo, el baño de inmersión seca la piel más que una ducha. En realidad, el agua demasiado caliente o demasiado fría seca la piel más que el agua templada. De manera que te aconsejo que pases el menor tiempo posible sumergida en el agua (lo cual también es válido para la piscina, sobre todo en invierno); de hecho, lo ideal es ducharse cada dos días, con un jabón neutro. Sécate sin frotar y asegúrate de no dejar ninguna zona húmeda (la parte posterior de las orejas, por ejemplo).
  3. Utiliza cremas hidratantes para la cara y el cuerpo. Después de ducharte y antes de salir a la calle, embadúrnate de crema. Elige productos simples, hipoalergénicos y sin perfume. El uso de cremas y leches hidratantes es especialmente importante para los niños y las mujeres embarazadas.
  4. En la montaña, no olvides ponerte protector solar. El frío impone una buena hidratación y, aunque no haya sol, es igualmente importante protegerse contra los rayos UV. El sol en la montaña, a menudo muy intenso por la refracción que produce la nieve, aumenta la sequedad de la piel y los picores.

Fácil, ¿no?… Y por supuesto, no olvides beber agua a lo largo del día. Una buena hidratación requiere de una ingesta suficiente de agua, por ejemplo, en una infusión calentita.

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