Cuidados básicos de la piel grasa

El primer paso y más importante en el cuidado de cualquier tipo de piel es la higiene, aunque es en la piel grasa donde este primer paso requiere de una atención especial.

A simple vista podemos distinguir una piel grasa porque sus poros están más dilatados, la piel muestra una apariencia más gruesa y el exceso de sebo produce brillos especialmente en las zonas centrales del rostro (frente y nariz). La piel se debe limpiar mañana y noche, suavemente, sin utilizar productos agresivos ni demasiado astringentes, pues reaccionaría produciendo aún más sebo para protegerse. Generalmente los geles y las espumas que se retiran con agua mejoran la sensación de limpieza y el acabado fresco es muy agradecido en este tipo de pieles.

Después de esta limpieza o como complemento a la misma aconsejo utilizar un tónico, además de contribuir a la sensación de limpieza también prepara la piel para beneficiarse plenamente de los tratamientos que vayamos a aplicar con posterioridad.

El segundo paso es la hidratación, la piel grasa produce un exceso de sebo que no compensa en ningún caso su hidratación. Tenemos que aportar agua y favorecer su función a través de los mecanismos naturales de hidratación de la piel; para ello recurriremos a productos oil free, texturas ligeras, seborreguladoras y matificantes que contribuyan a normalizar las características de estas pieles.

Ponemos especial interés en añadir antes de la crema algún serum hidratante, capaz de aportar agua en las capas más profundas de la epidermis, libre de aceites y con una textura idónea para el caso que nos ocupa. Son muy útiles los serums con ác. hialurónico por su alta capacidad de retener agua.

El tercer paso e importantísimo es la protección solar. La elección de un fotoprotector adecuado es decisiva en una piel grasa, queremos protegerla de las radiaciones UV para evitar quemaduras, manchas y el temido melanoma pero sin prescindir de una cosmética adecuada a este tipo de piel, que no aporte grasa, ni brillos. Actualmente es grande el abanico de texturas indicadas para pieles grasas, ya no es excusa la “cosmética grasienta” de los protectores solares para cumplir con una rutina adecuada de fotoprotección.

Aunque no forme parte de los cuidados básicos de una piel grasa no quiero terminar este post sin hacer una pequeña referencia al maquillaje. Podemos cuidar extraordinariamente la piel y será el lienzo perfecto para un buen maquillaje, pero siempre debéis elegir aquel que mejor se adapte a vuestra piel y que siga cumpliendo con las necesidades del tipo de piel. Buscaremos bases de maquillaje no comedogénicas, oil free o con muy baja concentración de aceites.

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