Operación verano: piel preparada para un bronceado seguro

Es en verano cuando pasamos más horas acariciados por esa estrella maravillosa, el sol, fuente de vida y energía para nuestro planeta y quienes vivimos en él. Conocer los riesgos de una exposición solar excesiva y concienciarse de la necesidad de una correcta protección nos harán disfrutar del sol, descubrir sus beneficios y no correr riesgos hoy y en el futuro.

Un bronceado saludable es un bronceado moderado, progresivo y responsable; no perseguimos modas, ni nuevas tendencias sino salud, belleza y bienestar.

Pasados los meses de frío es necesario disfrutar del agua, la brisa del mar y el deporte al aire libre; pero también nos exponemos al sol por otros motivos: trabajando, en el parque con los niños o sentados en una terraza en buena compañía y siempre, siempre deberíamos estar protegidos. Esas horas o minutos queremos aprovecharlas al máximo disfrutando del buen tiempo.

 

 

Son 5 las claves para preparar la piel si queremos un bronceado seguro:

  1. Peeling semanal.
  2. Hidratación diaria.
  3. Protección a demanda (fotoprotector adecuado a cada tipo de piel y renovación necesaria en función de nuestra rutina de exposición solar).
  4. Nutricosmética solar.
  5. Evitar las exposiciones prolongadas al sol, especialmente entre las 12:00 y las 16:00h.

Es importante recordar que existen determinadas enfermedades que pueden verse agravadas por la radiación solar, algunas de las más frecuentes son: acné, herpes simple, psoriasis, dermatitis seborreica, dermatitis atópica, infecciones virales o liquen plano.

Igualmente, debemos tener especial cuidado con la toma de determinados medicamentos si vamos a tomar el sol, algunas sustancias en presencia de la radiación solar pueden dar lugar a manchas (hiperpigmentaciones), quemaduras solares, ampollas e incluso reacciones alérgicas. Son muchos los medicamentos fotosensibilizantes: anticonceptivos, antihistamínicos, antiacnéicos, antiinflamatorios, algunos antibióticos, antidepresivos… Ante cualquier duda es imprescindible consultar siempre a tu farmacéutico.

 

Tras una jornada de sol y una ducha templada es imprescindible el uso de un buen producto after-sun que contenga activos calmantes, hidratantes, antiinflamatorios y reparadores de la epidermis. Así conseguiremos reparar, en la medida de lo posible, el daño solar y prolongar el bronceado.

Por último, no quiero terminar este artículo sin recordaros que si aparece un lunar o mancha en la piel que cambia de color, de forma, pica, sangra o duele debéis consultarlo lo antes posible con vuestro médico.

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