Piel y vida

Se dice que la piel es el reflejo del alma. Y así es: el estrés, el cansancio, las preocupaciones… nos delatan cuando nos miramos al espejo.

Un problema de salud puede avisarnos a través de nuestra piel con cambios de coloración, descamación, irritación o picor. Pero también, las emociones pueden tornar nuestra piel, con un tono más apagado o iluminada naturalmente si vivimos una etapa feliz.
El estilo de vida y la alimentación también reflejan sus perjuicios y beneficios en nuestra piel. El ejemplo negativo lo tenemos en el tabaco. La piel se presenta más deshidratada y con un tono más apagado. Sin embargo, una dieta equilibrada rica en frutas y verduras, aportará vitaminas y minerales antioxidantes para una piel radiante y más luminosa.
Beber abundante agua es imprescindible para mantener un buen grado de hidratación de la piel y que ésta pueda desarrollar sus funciones básicas (elasticidad, barrera). Por el contrario, el consumo excesivo de alcohol puede provocar deshidratación. Y un exceso en la ingesta de sal, retención de líquido, lo que se traduce, por ejemplo, en la aparición de bolsas en el contorno de los ojos.
También, se relaciona la ingesta abundante de alimentos grasos y el exceso de azúcares en la dieta con mayor aparición de granos. Realmente, no conocemos la relación científica sino más bien experimental.
Los cambios hormonales son claves en la apariencia de nuestra piel, estos son algunos ejemplos:

  • Mayor predisposición de manchas durante el embarazo.
  • Aparición de acné durante la pubertad.
  • Mayor deshidratación en la menopausia.
  • Brotes acnéicos asociados a cambios bruscos de peso.

Mientras dormimos se ponen en marcha mecanismos de reparación celular naturales de la piel. Dormir alrededor de 8 horas diarias contribuye a mejorar la oxigenación celular, la eliminación de toxinas y el intercambio de nutrientes de las células de nuestra piel. Además de mejorar el tono y evitar la aparición de ojeras, un sueño continuo y reparador hace que nuestro metabolismo se ralentice y los músculos se relajen favoreciendo la regeneración celular y la reparación de los daños ocasionados por agentes externos.
Cuando hay alguna alteración en la piel, alguna enfermedad, sin duda todas las medidas positivas de alimentación y descanso contribuirán a la mejoría. Por el contrario, el abuso de agentes y rutinas perjudiciales pueden hacer que empeoren.
Tomar el sol en exceso y sin la protección adecuada es un claro agente perjudicial, la radiación UV no sólo aumenta la producción de melanina en nuestra piel para broncearla, sino también ocasiona daños en el ADN de nuestras células que en ocasiones ya es imposible reparar.
Seguramente, ahora os sea más fácil cuidar vuestra piel en el día a día. O por lo menos desde Farmacosmetica.net intentamos ayudaros. Siguiendo nuestros consejos, imprescindible ser felices…

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